martes, 21 de junio de 2011

Explorar la cuestión de la especulación es sumergirse en el delicado tema de la naturaleza humana. La apuesta malintencionada, el comentario hipotético, el uso vicioso del condicional: todas formas que adquiere este fenómeno de tan amplias implicancias. Me propongo discutir una en particular: el supuesto uso práctico del concepto. En términos interrogativos, para deleite de la plebe, ¿la especulación implica un accionar práctico?
Comenzar sin definiciones es faltarle el respeto al manual de operaciones del alfabeto lector. Primero: el concepto de especulación. Se trata de un verbo de variados usos, pero cuya raiz está siempre asociada a la misma operacion: tirar un caña al incierto lago , inventar una intención. esperar, cargar de kilos de tensión al mango de la caña, el hilo, y un anzuelo con boca de tiburón. algo tira! no..una sensación. especulación de potenciales enemigos alrededor, mejor estar en una cápsula blindada con la propia caña y el vapor de la respiración. algo tira! ahora sí! dijeron que no hay que dar el pescado sino enseñar a pescar. qué sucede con el balde lleno? pescar más! vaciar el río (el balde natural). algo tira! no es del otro lado, no es el anzuelo, tira el pescador, y colorin colorado, el pescador pescado!



la juventud es el caldo permanente, el personaje versátil de woody allen en zelig.
ser amigo del policia y el ladron, hablar como psicólogo con la psicóloga.
y así con las palabras. hoy dicen algo, mañana lo contrario, hoy engordan para desaparecer. otras nacen. qué mejor que inventar palabras porque sí, con un gran acento en la í. con insolencia, inmunidad, sin especular, un porque sí total.
el valiente corcel, mandarina rencorosa, cigarillo fumador de persona, libro que lee al lector, peripecias estrafalarias del escritor. hoy leí, la juventud se adquiere, no se tiene.
cuántas veces uno encarna un viejo en all stars, y cuantas otras el hambre puro de la posibilidad. ser personas sin edad, malabarear con la palabra elástica sin manosear, jugar con los naipes que hay. otros utilizan un esquema más ortodoxo, con una marcada matriz racionalista. el delicado proceso se asemeja esta vez a la industria manufacturera: escojen el vocablo casi aleatoriamente, lo desvisten, lo pelan, lo examinan y lo trasladan de inmediato a su campo léxico habitual. los significados que adquiere, también rozados por el azar, frecuentan implicancias deportivas, sexuales o, típicamente, rebautizaciones de las fuerzas de seguridad. así el ayer policía hoy es un birome, una noche hormonal puede renombrarse cognitiva; el futbolista mágicamente es un labrador del gol

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