miércoles, 29 de agosto de 2012




   AL LADO DEL CAMINO

Hay cosas que suceden fuera del tiempo. Nacen caminos que nadie conoce. A veces la soledad no está sola.
La muchacha está rodeada de espejos. Arregla las mismas flores de siempre y quiere que sus muñecos duerman. La muchacha está de espaldas. Hace mucho tiempo que no ríe, la nitidez de su espacio espera la hora sin apuro.Es un día lindo, esos días en que el sol de invierno logra llegar con un calor distinto a los cuerpos. Afuera se puede ver el parque, vívido. Adentro es distinto.
Le diagnosticaron esquizofrenia hace ya unos años. Los doctores son incansables; ella no se deja cuidar. Tiene miedo de creer que está enferma, y no piensa quejarse.
Se refugia entre sus muñecos de paños, pero no sabe ser feliz.
Rara vez se desprende de su bolígrafo, se desgaja en un papel. Ella escribe, escribe sus mil muertes:

Hubiese querido más que esto y a la vez, nada.”[1]

Sus voces, son tantas, asoman desde lejos, desde otros, ¿desde quién?, las voces habitan su mente, la confunden.


-Las mil voces de las mil muertes que no quieren ser se recuerdan todas las veces en el jardín infinito, pero el secreto de su hermosura, mi obsesión, flores, lo robé al jardín. Dejen de hablar. Son mil voces. Un amor, ojalá, pero con otro nombre diferente y otro cuerpo.
Habla de lo que vibra en tus manos y te tiene sin dormir, habla de lo que duelen tus huesos y del silencio que guarda tu sangre. Habla del silencio.

La muchacha, sus afectos, los jardines del fondo. Dan las explicaciones de turno. Ella nunca las entenderá.
La gente con sus caretas juega al respeto, por favor, ¿acaso el respeto existe?.Ellos tienen miedo, y su actuación alimenta la locura.Ellos,nosotros, somos los cuerdos...

En su cuaderno:
Yo voy hacia mis espejos, como princesita ciega, me guían mis otras voces.”yo, voces, yo, el gran salto”[2]

La luz mala se ha avecinado en su cuerpo claro y joven. Un día sin aviso, detonó su conciencia.
Él pasaba siempre por ahí rozando con sus dedos las rejas que separaban el jardín de la calle, obligándose a recorrer ese camino y no otro, ella lo esperaba. En otro tiempo, después del amor, él dejó de mirarla, así en silencio. Lo que ve en la misma hora es el ramo de flores rabiosas que cruza la calle que no se cruza. Ella tiene sus flores. El chico y su voz dorada que cantaba miel, calló.Ahora todas las cuerdas están mudas. Se perdió lo que nunca fue.

-Duerman, vístanse en mis paños.


Ella, desnuda de nada, viste a sus muñecas con lo poco del todo que le queda.

Ella está angustiada y olvidó su nombre, las lágrimas se apilan en su garganta.”El síntoma es la expresión de enunciados que no pudieron ser formulados en su momento”[3]Siempre triste, en su garganta el frío lastima. No usa poleras, nada que aprisione su cuello,aún guarda las secuelas del pasado cuando se asfixia y no encuentra aire. El invierno es más invierno en su silencio. Su garganta agoniza sin quejarse, cada vez que toca su cuello adivina por qué le duele.
El dolor se hace piedra antes de salir por su boca y las palabras no logran pasar. Ella teme. Juega con su silencio, lo trabaja y lo hace llamas, agrio, duele. Dolerá.
Un día es como los de siempre, mirar la ventana, estar de espaldas a todo, sentir la ausencia, ver sus flores,cada vez más muertas y vigilar a sus muñecos para saber que aún resisten. Escribe:

“La soledad no es estar parada, mirando el agua en el muelle a la madrugada. La soledad no es poder decirla por no poder cincundarla, por no poder darle un rostro, por no poder hacerla sinónimo de un paisaje”[4]La soledad sería que no haya más excusas, vacío.
Vivo sola dentro de mis llagas dulces, no espero que me encuentren porque no sé donde estoy.

A veces escucha el tango que acompañaba el cruce de miradas y lo incluye al aire de su habitación. Eso la alegra,no por mucho rato.Luego vuelve a sus muñecos, les cruza la boca con hilos de distintos colores para que ya no sean mil las voces que la aturdan.

Hablo de mí conmigo;y me hablan otras voces de colores, sumisa escucho, soy princesa triste.
En los sueños, duele darse cuenta que uno se está buscando.”Juegas a ser esclava para esconder tu corona”[5]cuando corren los niños llenos de inocencia que nadie ahora les va a sacar, niños reviviendo jardines de mis cenizas.

Despierta, el reloj da sólo su hora, ella decide el tiempo, corre las agujas con sus dedos caprichosos.
Vestida de locura, descansa nerviosa y amanece en su noche con la garganta dolida, una vez más en su cuarto de volados, de pálidos rosas enfermizos.”La topografía de los dolores está asociada con ciertas escenas desagradables o dolorosas”Los tangos también la lastimaron, aquel chico es el que nace y muere en sus cuerdas.

Su mano no cesa:

Se aprende a lidiar con el dios en que nadie cree, el dolor enseña a ignorar.

Así, mientras el cuerpo de dos décadas resucita desde el tragaluz con los primeros rayos,en cada ángulo de su locura, poco a poco van surgiendo mil voces.

-No dejan que hablemos, escuchan sólo si ven quien habla, pero no ven,
nadie existe, o todos, menos nosotros.Incéndienlo todo, el nuevo reino,necesitamos fuego, despierten!Escuchen las cadenas, rompe en gritos lo ignorado,rien al final músicos que sangran.Duerman, no miren la ventana, nunca más,nadie pasará.

Es difícil pretender que ella sea consciente, es difícil ayudarla.Ella es blanco de los mejores doctores.En la mesita de luz esconde la medicación que se niega a tomar.Le abren la boca como a un muñeco de trapo y sin piedad empujan las píldoras que resbalan, raspan y mueren en esa pequeña casa del silencio.

-Sueños, ya son otros los que sangran , yo los protejo de los que quieran invadir, no salen si alguna vez quisieron entrar, otras son las reglas, el reino,no miren la ventana, no crean la verdad.los vestidos, lluvia.”el camino más alto y más desierto”[6]No,despierta.
Figuras azules y doradas gesticulan, y luego el espacio negro, sin colores¿cuánta conciencia entra en un cuerpo?

La familia disimula la desesperación detrás de su decencia.Sufre sin entender la razón , altivamente lleva su cruz y reza cada noche. Los médicos sólo atinan a venderle una esperanza barata y prueban en ella nuevas terapias y métodos complejos.La muchacha persiste en su mundo, lejos.De vez en cuando mira a todos lados, perturbada.Entonces vuelve a sentir que controla su bolígrafo, lo presiona y escribe:

Más que esto.¿Cuándo terminará la desgracia de verme asistiendo a mi muerte?muñequitas y flores de papel, de paños con distintos colores.Ojos miel,canciones de cuna y tangos,cuna... me recuerdo sin cura.No la hay,relojes de mi hora, ayer tus pasos derramaban pétalos, después el viento negro, que no...las cuerdas, vuelve a cantar, colores, de raíz.
Catarsis de palabras, de obsesión, hay mucho que no se dice.

Escribe poco, pero duele cada una de sus letras.Sus palabras son su sangre, y los médicos la analizan.
Hace unos años, la casona se veía majestuosa y firme.Las habitaciones alegres,cada rincón reía, las niñas correteaban inocentes en los pisos de mármol enfundadas en vestidos de seda y jugaban en el jardín.El jardín ahora se esconde en malezas, ya nadie lo visita, sólo ella teme desde la ventana, que todo ocurra de nuevo ,que se repita infinitamente la muerte de sus flores, que en cada muerte se pierda, como ahora y se encuentre en una prisión de voces que nunca callarán.














-Que ninguna hoja quede en blanco.

El principio de la locura es mi mente.Hoy yo no sé si puedo elegir, hace un rato inexacto perdí el camino.Impotencia.Pero antes, antes de no salir nunca del mundo que no verán, ahí, hace mil vueltas de mi reloj, hace mil voces mías que vivieron,ahí, pude haber no sido.Pude ser la que soñaba con jardines que no tuviesen una sola flor arrancada, con vestido blanco y canción.¿Cuál es la dimensión de la locura?A quién podré creerle, si nada es exacto y confunde, si su cordura es mi locura, si tanto sentido atormenta,si todo lo que no es no existe, si me excedo, si llego o si tendré que seguir llorando, si voy a otro lugar,dejo de ser alguien y soy la única.¿Quién decide, si nadie siquiera puede manejarse?Me gusta estar al lado del camino.
La muchacha se hace de paño en cada día frío, cada madrugada está menos viva.No espera ,sus dedos resisten la hora.Se vuelve invierno en el jardín.
Así, quiere que sus muñecos sueñen.Se sienta en el piso dándole la espalda a la única ventana y empieza a descoser las bocas.
Quien calla, ya habló.






[1] Pizarnik,Alejandra-Poesía Completa-Editorial Lumen Bs As -2000-Extracción de la Piedra de la Locura,Pag 249
[2] Pizarnik,Alejandra-Poesía Completa-Editorial Lumen- Extracción de la Piedra de la Locura,Pag 252
[3] Freud,Sigmund,Fundamentos de la Teoría Psicoanalítica
[4] Pizarnik,Alejandra-Poesía Completa-Editorial Lumen-El infierno musical(1971)-La palabra del deseo-Página 271
[5] Pizarnik,Alejandra-Poesía Completa-Editorial Lumen- Extracción de la Piedra de la Locura,Página 247
[6] Fijman,Jacobo-Canto del Cisne,Publicado en la Revista Ñ el 11/6/05AL LADO DEL CAMINO

Hay cosas que suceden fuera del tiempo. Nacen caminos que nadie conoce. A veces la soledad no está sola.
La muchacha está rodeada de espejos. Arregla las mismas flores de siempre y quiere que sus muñecos duerman. La muchacha está de espaldas. Hace mucho tiempo que no ríe, la nitidez de su espacio espera la hora sin apuro.Es un día lindo, esos días en que el sol de invierno logra llegar con un calor distinto a los cuerpos. Afuera se puede ver el parque, vívido. Adentro es distinto.
Le diagnosticaron esquizofrenia hace ya unos años. Los doctores son incansables; ella no se deja cuidar. Tiene miedo de creer que está enferma, y no piensa quejarse.
Se refugia entre sus muñecos de paños, pero no sabe ser feliz.
Rara vez se desprende de su bolígrafo, se desgaja en un papel. Ella escribe, escribe sus mil muertes:

Hubiese querido más que esto y a la vez, nada.”[1]

Sus voces, son tantas, asoman desde lejos, desde otros, ¿desde quién?, las voces habitan su mente, la confunden.


-Las mil voces de las mil muertes que no quieren ser se recuerdan todas las veces en el jardín infinito, pero el secreto de su hermosura, mi obsesión, flores, lo robé al jardín. Dejen de hablar. Son mil voces. Un amor, ojalá, pero con otro nombre diferente y otro cuerpo.
Habla de lo que vibra en tus manos y te tiene sin dormir, habla de lo que duelen tus huesos y del silencio que guarda tu sangre. Habla del silencio.

La muchacha, sus afectos, los jardines del fondo. Dan las explicaciones de turno. Ella nunca las entenderá.
La gente con sus caretas juega al respeto, por favor, ¿acaso el respeto existe?.Ellos tienen miedo, y su actuación alimenta la locura.Ellos,nosotros, somos los cuerdos...

En su cuaderno:
Yo voy hacia mis espejos, como princesita ciega, me guían mis otras voces.”yo, voces, yo, el gran salto”[2]

La luz mala se ha avecinado en su cuerpo claro y joven. Un día sin aviso, detonó su conciencia.
Él pasaba siempre por ahí rozando con sus dedos las rejas que separaban el jardín de la calle, obligándose a recorrer ese camino y no otro, ella lo esperaba. En otro tiempo, después del amor, él dejó de mirarla, así en silencio. Lo que ve en la misma hora es el ramo de flores rabiosas que cruza la calle que no se cruza. Ella tiene sus flores. El chico y su voz dorada que cantaba miel, calló.Ahora todas las cuerdas están mudas. Se perdió lo que nunca fue.

-Duerman, vístanse en mis paños.


Ella, desnuda de nada, viste a sus muñecas con lo poco del todo que le queda.

Ella está angustiada y olvidó su nombre, las lágrimas se apilan en su garganta.”El síntoma es la expresión de enunciados que no pudieron ser formulados en su momento”[3]Siempre triste, en su garganta el frío lastima. No usa poleras, nada que aprisione su cuello,aún guarda las secuelas del pasado cuando se asfixia y no encuentra aire. El invierno es más invierno en su silencio. Su garganta agoniza sin quejarse, cada vez que toca su cuello adivina por qué le duele.
El dolor se hace piedra antes de salir por su boca y las palabras no logran pasar. Ella teme. Juega con su silencio, lo trabaja y lo hace llamas, agrio, duele. Dolerá.
Un día es como los de siempre, mirar la ventana, estar de espaldas a todo, sentir la ausencia, ver sus flores,cada vez más muertas y vigilar a sus muñecos para saber que aún resisten. Escribe:

“La soledad no es estar parada, mirando el agua en el muelle a la madrugada. La soledad no es poder decirla por no poder cincundarla, por no poder darle un rostro, por no poder hacerla sinónimo de un paisaje”[4]La soledad sería que no haya más excusas, vacío.
Vivo sola dentro de mis llagas dulces, no espero que me encuentren porque no sé donde estoy.

A veces escucha el tango que acompañaba el cruce de miradas y lo incluye al aire de su habitación. Eso la alegra,no por mucho rato.Luego vuelve a sus muñecos, les cruza la boca con hilos de distintos colores para que ya no sean mil las voces que la aturdan.

Hablo de mí conmigo;y me hablan otras voces de colores, sumisa escucho, soy princesa triste.
En los sueños, duele darse cuenta que uno se está buscando.”Juegas a ser esclava para esconder tu corona”[5]cuando corren los niños llenos de inocencia que nadie ahora les va a sacar, niños reviviendo jardines de mis cenizas.

Despierta, el reloj da sólo su hora, ella decide el tiempo, corre las agujas con sus dedos caprichosos.
Vestida de locura, descansa nerviosa y amanece en su noche con la garganta dolida, una vez más en su cuarto de volados, de pálidos rosas enfermizos.”La topografía de los dolores está asociada con ciertas escenas desagradables o dolorosas”Los tangos también la lastimaron, aquel chico es el que nace y muere en sus cuerdas.

Su mano no cesa:

Se aprende a lidiar con el dios en que nadie cree, el dolor enseña a ignorar.

Así, mientras el cuerpo de dos décadas resucita desde el tragaluz con los primeros rayos,en cada ángulo de su locura, poco a poco van surgiendo mil voces.

-No dejan que hablemos, escuchan sólo si ven quien habla, pero no ven,
nadie existe, o todos, menos nosotros.Incéndienlo todo, el nuevo reino,necesitamos fuego, despierten!Escuchen las cadenas, rompe en gritos lo ignorado,rien al final músicos que sangran.Duerman, no miren la ventana, nunca más,nadie pasará.

Es difícil pretender que ella sea consciente, es difícil ayudarla.Ella es blanco de los mejores doctores.En la mesita de luz esconde la medicación que se niega a tomar.Le abren la boca como a un muñeco de trapo y sin piedad empujan las píldoras que resbalan, raspan y mueren en esa pequeña casa del silencio.

-Sueños, ya son otros los que sangran , yo los protejo de los que quieran invadir, no salen si alguna vez quisieron entrar, otras son las reglas, el reino,no miren la ventana, no crean la verdad.los vestidos, lluvia.”el camino más alto y más desierto”[6]No,despierta.
Figuras azules y doradas gesticulan, y luego el espacio negro, sin colores¿cuánta conciencia entra en un cuerpo?

La familia disimula la desesperación detrás de su decencia.Sufre sin entender la razón , altivamente lleva su cruz y reza cada noche. Los médicos sólo atinan a venderle una esperanza barata y prueban en ella nuevas terapias y métodos complejos.La muchacha persiste en su mundo, lejos.De vez en cuando mira a todos lados, perturbada.Entonces vuelve a sentir que controla su bolígrafo, lo presiona y escribe:

Más que esto.¿Cuándo terminará la desgracia de verme asistiendo a mi muerte?muñequitas y flores de papel, de paños con distintos colores.Ojos miel,canciones de cuna y tangos,cuna... me recuerdo sin cura.No la hay,relojes de mi hora, ayer tus pasos derramaban pétalos, después el viento negro, que no...las cuerdas, vuelve a cantar, colores, de raíz.
Catarsis de palabras, de obsesión, hay mucho que no se dice.

Escribe poco, pero duele cada una de sus letras.Sus palabras son su sangre, y los médicos la analizan.
Hace unos años, la casona se veía majestuosa y firme.Las habitaciones alegres,cada rincón reía, las niñas correteaban inocentes en los pisos de mármol enfundadas en vestidos de seda y jugaban en el jardín.El jardín ahora se esconde en malezas, ya nadie lo visita, sólo ella teme desde la ventana, que todo ocurra de nuevo ,que se repita infinitamente la muerte de sus flores, que en cada muerte se pierda, como ahora y se encuentre en una prisión de voces que nunca callarán.














-Que ninguna hoja quede en blanco.

El principio de la locura es mi mente.Hoy yo no sé si puedo elegir, hace un rato inexacto perdí el camino.Impotencia.Pero antes, antes de no salir nunca del mundo que no verán, ahí, hace mil vueltas de mi reloj, hace mil voces mías que vivieron,ahí, pude haber no sido.Pude ser la que soñaba con jardines que no tuviesen una sola flor arrancada, con vestido blanco y canción.¿Cuál es la dimensión de la locura?A quién podré creerle, si nada es exacto y confunde, si su cordura es mi locura, si tanto sentido atormenta,si todo lo que no es no existe, si me excedo, si llego o si tendré que seguir llorando, si voy a otro lugar,dejo de ser alguien y soy la única.¿Quién decide, si nadie siquiera puede manejarse?Me gusta estar al lado del camino.
La muchacha se hace de paño en cada día frío, cada madrugada está menos viva.No espera ,sus dedos resisten la hora.Se vuelve invierno en el jardín.
Así, quiere que sus muñecos sueñen.Se sienta en el piso dándole la espalda a la única ventana y empieza a descoser las bocas.
Quien calla, ya habló.






[1] Pizarnik,Alejandra-Poesía Completa-Editorial Lumen Bs As -2000-Extracción de la Piedra de la Locura,Pag 249
[2] Pizarnik,Alejandra-Poesía Completa-Editorial Lumen- Extracción de la Piedra de la Locura,Pag 252
[3] Freud,Sigmund,Fundamentos de la Teoría Psicoanalítica
[4] Pizarnik,Alejandra-Poesía Completa-Editorial Lumen-El infierno musical(1971)-La palabra del deseo-Página 271
[5] Pizarnik,Alejandra-Poesía Completa-Editorial Lumen- Extracción de la Piedra de la Locura,Página 247
[6] Fijman,Jacobo-Canto del Cisne,Publicado en la Revista Ñ el 11/6/05

miércoles, 1 de agosto de 2012

Llegue con mi hermana al cumpleaños de un amigo en la 6 ta ,la casa no era la de él, era un lugar lúgubre.
Teníamos miedo porque estábamos en el auto, era de noche, cuando quisimos cruzar la calle vimos a las motos en la esquina esperando nuestros pasos. Yo crucé, mi hermana no. Toqué el timbre desesperada. Cruzó mi hermana, las motos pasaron.
Yo tenia puesto un jogging y una campera de ski, hacía mucho frio.
Sentado en una almohada, o algo parecido, estaba él, sin pelo ni barba, con pinta de enfermo.
Había mas gente y casi todos eran del colegio, me avergoncé, no me acordaba los nombres.
En el momento de soplar las velitas y cantar el feliz cumpleaños, se perdió mi hermana, yo la llamé con gritos desesperados y apareció. Me dijo que no me preocupara que estaba en el sótano con él y con un compañero del colegio, estaban viendo tele. Bajamos juntas, yo lo ignore.


lunes, 23 de julio de 2012




 hoy es lunes y cierran los parques:
es cuestión de dedicarse a las pequeñas cosas,
la ternura de los errores de ortografía,
la nostalgia de las fotos imperfectas.
no hay mucho más,
el día está gris y es bueno estar un poco triste,
un poco llorando en la voz.
escuché que se puede afeitar una lágrima,
escuché una forma de hablar que me gustó,
una forma de armar un grito y tirarlo
a un blanco móvil.
hoy es lunes y todo se mueve en minúsculas,
lo constante son los colectivos
y el viento en las avenidas.
arriba de los colectivos y las estaciones de servicio
hay luces fuertes,
y una de ellas es la luna

lunes, 26 de marzo de 2012

domingo, 25 de marzo de 2012

para continuar o burn after reading!

estaba pensando en pensamientos y en canciones,
en cuántas cosas se evitan al hacer y cuántas se provocan al omitir,
en que uno no es tan culpable por lo que hace ni tan inocente por lo que deja de hacer
en si existe esa isoterma de honestidad que alguna vez hablamos,
en la que nos movemos tratando de hacer equilibrio en la soga de cada uno, que no existe, pero que es lo único que existe en realidad..
en que todo lo que te hace bien puede también hacer mal (como diría el fito pá)
en muchas cosas más,
como las dos caras de la ambición,
en las caras de las cosas por un libro que hojée por ahi
en el mareo y el equilibrio
y no sé que más...

lunes, 19 de marzo de 2012

no se puede vivir tranquilo che..

Me ocurrió ayer...Debo decir que nada puede igualarse, en ciertos aspectos, en cierto modo, con el horror del dilema que viví...Me encontré en la situación en que lo humano que hay en uno debe vomitar...Podría decirlo. Puedo atormentarme o no con esto, en realidad sólo depende de mí.
Estaba acostado bajo el sol, estratégicamente situado en la cordillera que forma la arena acumulada por el viento en el extremo de la playa. Son unas montañas de arena, dunas, ricas en colinas, vertientes, valles, un laberinto curvilíneo y polvoriento, en algunas partes coronado por un arbusto que vibra bajo el incesante empuje del viento. A mí me protegía una Jungfrau bastante alta, noblemente cúbica, altiva, pero a unos diez centímetros de mi cabeza empezaba el ventarrón que azotaba sin tregua un Sahara quemado por el sol. Unos escarabajos- no sé cómo llamarlos- erraban penosamente por ese desierto, con fines ignorados. Y uno de ellos, al alcance de mi mano, yacía patas para arriba. Lo había volteado el viento. El sol le quemaba el vientre, lo que tenía que ser particularmente desagradable si se toma en consideración que ese vientre suele permanecer moviendo las patitas, y sabía que no le quedaba sino ese monótono y desesperado movimiento de las patas...ya desfallecía, quizás llevaba así muchas horas, ya agonizaba.
Yo, gigante inaccesible para él, con una inmensidad que me hacía ausente para él, miraba ese movimiento... alargué la mano y lo libré del suplicio. Se puso a caminar hacia delante. En un segundo había vuelto a la vida.
Apenas lo había hecho, cuando vi un poco más allá a otro escarabjo idéntico al anterior, en idéntica situación. Movía las patitas. Y el sol le quemaba el vientre. No tenía ninguna gana de levantarme... Pero, ¿por qué salvar a uno y al otro no? ¿Por qué a aquél, mientras que a este...? Hiciste a uno feliz, ¿pero tiene que sufrir el otro?Tomé una ramita, alargué la mano... lo salvé.
Acababa de hacerlo cuando vi un poco más allá a otro escarabajo idéntico, en posición idéntica. Movía las patitas y el sol le quemaba el vientre.
¿Debía transformar mi siesta en un servicio de socorros de emergencia para escarabajos agonizantes? Pero ya me había familiarizado demasiado con ellos, con su ridículamente indefenso movimiento de las patitas... y comprenderán quizá que que si ya había empezado a salvarlos no tenía derecho a detenerme precisamente en el umbral de su derrota... demasiado cruel y en cierta forma imposible, imposible de cometer... ¡Bah! Si entre aquél y los que había salvado existiera alguna frontera, algo que me autorizara a desistir... pero no había nada, solamente diez centímetros de arena más, siempre el mismo espacio arenoso, "un poco más lejos" es verdad, pero solamente "un poco". Y movía las patitas de la misma manera. Sin embargo, después de mirar a mi alrededor vi "un poco" más lejos a cuatro escarabajos moviendo las patitas, abrazados por el sol... no había remedio, me levanté y los salvé a todos. Se fueron.
Entonces apareció ante mis ojos la vertiente deslumbradora-calcinante-arenosa de la loma vecina y en ella cinco o seis puntitos que movían las patas: escarabajos. Me apresuré a salvarlos. Los salvé. Y ya me había quemado tanto con su tormento, integrado a ellos, que al ver cerca otros escarabajos, en las llanuras, en las colinas, en las barrancas, aquella islita de puntos torturados, empecé a moverme en la arena como un loco, ¡ayudando, ayudando! Pero sabía que eso no podía continuar eternamente, pues no sólo esta playa sino toda la costa hasta más allá de donde la vista se perdía estaba sembrada de ellos, entonces tenía que llegar el momento en que diría "basta" y tenía que llegar a un escarabajo que ya no salvaría. ¿Cuál? ¿Cuál? ¿Cuál? A cada rato me decía "éste", pero lo salvaba, no pudiendo decidirme a la terrible, casi ingominiosa arbitrariedad- ¿por qué ése, por qué aquél? Hasta que al fin se realizó en mí la quiebra, de pronto, llanamente, suspendí en mí la compasión, me detuve, pensé con idiferencia "bueno, debo regresar", recogí mis cosas y me marché. Y el escarabajo, ese escarabajo ante el que interrumpí mi socorro quedó moviendo las patitas (lo que en realidad ya me era indiferente, como si hubiera perdido el interés por ese juego... pero sabía que tal indiferencia me era impuesta por las circunstancias y la llevaba en mí como algo ajeno) .


de witold, sí..

lunes, 5 de marzo de 2012

El ruido del metal desafina el resto de las cosas.

Son las tijeras que cortan y forman.

Cuerpos y letras.

Hay adornos humillados sobre el mueble.

Al fin, el ruido de los guantes de goma

enmascarando las manos pálidas.

Frotar una hormiga contra el mármol,

borrar con algodón.

La camilla se enfría,

y el plato masticado también.

Se separa tal cual se nombra

cada cuarto encerrado.

Hambre y náusea, las dos quietas

en el espacio.