AL LADO DEL CAMINO
Hay cosas que suceden fuera del tiempo. Nacen
caminos que nadie conoce. A veces la soledad no está sola.
La muchacha está rodeada de espejos. Arregla
las mismas flores de siempre y quiere que sus muñecos duerman. La muchacha está
de espaldas. Hace mucho tiempo que no ríe, la nitidez de su espacio espera la
hora sin apuro.Es un día lindo, esos días en que el sol de invierno logra
llegar con un calor distinto a los cuerpos. Afuera se puede ver el parque,
vívido. Adentro es distinto.
Le diagnosticaron esquizofrenia hace ya unos
años. Los doctores son incansables; ella no se deja cuidar. Tiene miedo de
creer que está enferma, y no piensa quejarse.
Se refugia entre sus muñecos de paños, pero no
sabe ser feliz.
Rara vez se desprende de su bolígrafo, se
desgaja en un papel. Ella escribe, escribe sus mil muertes:
”Hubiese
querido más que esto y a la vez, nada.”[1]
Sus voces, son tantas, asoman desde lejos, desde otros, ¿desde quién?, las voces habitan su mente, la confunden.
-Las mil voces de las mil muertes que no
quieren ser se recuerdan todas las veces en el jardín infinito, pero el secreto
de su hermosura, mi obsesión, flores, lo robé al jardín. Dejen de hablar. Son
mil voces. Un amor, ojalá, pero con otro nombre diferente y otro cuerpo.
Habla
de lo que vibra en tus manos y te tiene sin dormir, habla de lo que duelen tus
huesos y del silencio que guarda tu sangre. Habla del silencio.
La muchacha, sus afectos, los jardines
del fondo. Dan las explicaciones de turno. Ella nunca las entenderá.
La gente con sus caretas juega al respeto, por
favor, ¿acaso el respeto existe?.Ellos tienen miedo, y su actuación alimenta la
locura.Ellos,nosotros, somos los cuerdos...
En su cuaderno:
Yo voy hacia
mis espejos, como princesita ciega, me guían mis otras voces.”yo, voces, yo, el
gran salto”[2]
La luz mala se ha avecinado en su cuerpo
claro y joven. Un día sin aviso, detonó su conciencia.
Él pasaba siempre por ahí rozando con sus dedos
las rejas que separaban el jardín de la calle, obligándose a recorrer ese camino
y no otro, ella lo esperaba. En otro tiempo, después del amor, él dejó de
mirarla, así en silencio. Lo que ve en la misma hora es el ramo de flores
rabiosas que cruza la calle que no se cruza. Ella tiene sus flores. El chico y
su voz dorada que cantaba miel, calló.Ahora todas las cuerdas están mudas. Se
perdió lo que nunca fue.
-Duerman, vístanse en mis paños.
Ella, desnuda
de nada, viste a sus muñecas con lo poco del todo que le queda.
Ella está angustiada y olvidó su nombre,
las lágrimas se apilan en su garganta.”El síntoma es la expresión de enunciados
que no pudieron ser formulados en su momento”[3]Siempre
triste, en su garganta el frío lastima. No usa poleras, nada que aprisione su
cuello,aún guarda las secuelas del pasado cuando se asfixia y no encuentra
aire. El invierno es más invierno en su silencio. Su garganta agoniza sin
quejarse, cada vez que toca su cuello adivina por qué le duele.
El dolor se hace piedra antes de salir por su
boca y las palabras no logran pasar. Ella teme. Juega con su silencio, lo
trabaja y lo hace llamas, agrio, duele. Dolerá.
Un día es como los de siempre, mirar la
ventana, estar de espaldas a todo, sentir la ausencia, ver sus flores,cada vez
más muertas y vigilar a sus muñecos para saber que aún resisten. Escribe:
“La soledad no
es estar parada, mirando el agua en el muelle a la madrugada. La soledad no es
poder decirla por no poder cincundarla, por no poder darle un rostro, por no
poder hacerla sinónimo de un paisaje”[4]La
soledad sería que no haya más excusas, vacío.
Vivo
sola dentro de mis llagas dulces, no espero que me encuentren porque no sé
donde estoy.
A veces escucha el tango que acompañaba el
cruce de miradas y lo incluye al aire de su habitación. Eso la alegra,no por
mucho rato.Luego vuelve a sus muñecos, les cruza la boca con hilos de distintos
colores para que ya no sean mil las voces que la aturdan.
Hablo
de mí conmigo;y me hablan otras voces de colores, sumisa escucho, soy princesa
triste.
En los sueños, duele darse cuenta que
uno se está buscando.”Juegas a ser esclava para esconder tu corona”[5]cuando
corren los niños llenos de inocencia que nadie ahora les va a sacar, niños
reviviendo jardines de mis cenizas.
Despierta, el reloj da sólo su hora,
ella decide el tiempo, corre las agujas con sus dedos caprichosos.
Vestida de locura, descansa nerviosa y amanece
en su noche con la garganta dolida, una vez más en su cuarto de volados, de
pálidos rosas enfermizos.”La topografía de los dolores está asociada con
ciertas escenas desagradables o dolorosas”Los tangos también la lastimaron,
aquel chico es el que nace y muere en sus cuerdas.
Su mano no cesa:
Se
aprende a lidiar con el dios en que nadie cree, el dolor enseña a ignorar.
Así, mientras el cuerpo de dos décadas resucita
desde el tragaluz con los primeros rayos,en cada ángulo de su locura, poco a
poco van surgiendo mil voces.
-No
dejan que hablemos, escuchan sólo si ven quien habla, pero no ven,
nadie
existe, o todos, menos nosotros.Incéndienlo todo, el nuevo reino,necesitamos
fuego, despierten!Escuchen las cadenas, rompe en gritos lo ignorado,rien al
final músicos que sangran.Duerman, no miren la ventana, nunca más,nadie pasará.
Es difícil
pretender que ella sea consciente, es difícil ayudarla.Ella es blanco de los
mejores doctores.En la mesita de luz esconde la medicación que se niega a
tomar.Le abren la boca como a un muñeco de trapo y sin piedad empujan las
píldoras que resbalan, raspan y mueren en esa pequeña casa del silencio.
-Sueños,
ya son otros los que sangran , yo los protejo de los que quieran invadir, no
salen si alguna vez quisieron entrar, otras son las reglas, el reino,no miren
la ventana, no crean la verdad.los vestidos, lluvia.”el camino más alto y más
desierto”[6]No,despierta.
Figuras
azules y doradas gesticulan, y luego el espacio negro, sin colores¿cuánta
conciencia entra en un cuerpo?
La familia
disimula la desesperación detrás de su decencia.Sufre sin entender la razón ,
altivamente lleva su cruz y reza cada noche. Los médicos sólo atinan a venderle
una esperanza barata y prueban en ella nuevas terapias y métodos complejos.La
muchacha persiste en su mundo, lejos.De vez en cuando mira a todos lados,
perturbada.Entonces vuelve a sentir que controla su bolígrafo, lo presiona y
escribe:
Más que esto.¿Cuándo terminará la
desgracia de verme asistiendo a mi muerte?muñequitas y flores de papel, de
paños con distintos colores.Ojos miel,canciones de cuna y tangos,cuna... me
recuerdo sin cura.No la hay,relojes de mi hora, ayer tus pasos derramaban
pétalos, después el viento negro, que no...las cuerdas, vuelve a cantar,
colores, de raíz.
Catarsis de palabras, de obsesión, hay
mucho que no se dice.
Escribe poco,
pero duele cada una de sus letras.Sus palabras son su sangre, y los médicos la
analizan.
Hace unos
años, la casona se veía majestuosa y firme.Las habitaciones alegres,cada rincón
reía, las niñas correteaban inocentes en los pisos de mármol enfundadas en
vestidos de seda y jugaban en el jardín.El jardín ahora se esconde en malezas,
ya nadie lo visita, sólo ella teme desde la ventana, que todo ocurra de nuevo
,que se repita infinitamente la muerte de sus flores, que en cada muerte se
pierda, como ahora y se encuentre en una prisión de voces que nunca callarán.
-Que
ninguna hoja quede en blanco.
El principio de la locura es mi mente.Hoy
yo no sé si puedo elegir, hace un rato inexacto perdí el camino.Impotencia.Pero
antes, antes de no salir nunca del mundo que no verán, ahí, hace mil vueltas de
mi reloj, hace mil voces mías que vivieron,ahí, pude haber no sido.Pude ser la
que soñaba con jardines que no tuviesen una sola flor arrancada, con vestido
blanco y canción.¿Cuál es la dimensión de la locura?A quién podré creerle, si
nada es exacto y confunde, si su cordura es mi locura, si tanto sentido
atormenta,si todo lo que no es no existe, si me excedo, si llego o si tendré
que seguir llorando, si voy a otro lugar,dejo de ser alguien y soy la
única.¿Quién decide, si nadie siquiera puede manejarse?Me gusta estar al lado
del camino.
La muchacha se
hace de paño en cada día frío, cada madrugada está menos viva.No espera ,sus
dedos resisten la hora.Se vuelve invierno en el jardín.
Así, quiere
que sus muñecos sueñen.Se sienta en el piso dándole la espalda a la única
ventana y empieza a descoser las bocas.
Quien calla,
ya habló.
[1] Pizarnik,Alejandra-Poesía
Completa-Editorial Lumen Bs As -2000-Extracción de la Piedra de la Locura ,Pag 249
[2] Pizarnik,Alejandra-Poesía
Completa-Editorial Lumen- Extracción de la Piedra de la Locura ,Pag 252
[3] Freud,Sigmund,Fundamentos
de la Teoría
Psicoanalítica
[4] Pizarnik,Alejandra-Poesía
Completa-Editorial Lumen-El infierno musical(1971)-La palabra del deseo-Página
271
[5] Pizarnik,Alejandra-Poesía
Completa-Editorial Lumen- Extracción de la Piedra de la Locura ,Página 247
Hay cosas que suceden fuera del tiempo. Nacen
caminos que nadie conoce. A veces la soledad no está sola.
La muchacha está rodeada de espejos. Arregla
las mismas flores de siempre y quiere que sus muñecos duerman. La muchacha está
de espaldas. Hace mucho tiempo que no ríe, la nitidez de su espacio espera la
hora sin apuro.Es un día lindo, esos días en que el sol de invierno logra
llegar con un calor distinto a los cuerpos. Afuera se puede ver el parque,
vívido. Adentro es distinto.
Le diagnosticaron esquizofrenia hace ya unos
años. Los doctores son incansables; ella no se deja cuidar. Tiene miedo de
creer que está enferma, y no piensa quejarse.
Se refugia entre sus muñecos de paños, pero no
sabe ser feliz.
Rara vez se desprende de su bolígrafo, se
desgaja en un papel. Ella escribe, escribe sus mil muertes:
”Hubiese
querido más que esto y a la vez, nada.”[1]
Sus voces, son tantas, asoman desde lejos, desde otros, ¿desde quién?, las voces habitan su mente, la confunden.
-Las mil voces de las mil muertes que no
quieren ser se recuerdan todas las veces en el jardín infinito, pero el secreto
de su hermosura, mi obsesión, flores, lo robé al jardín. Dejen de hablar. Son
mil voces. Un amor, ojalá, pero con otro nombre diferente y otro cuerpo.
Habla
de lo que vibra en tus manos y te tiene sin dormir, habla de lo que duelen tus
huesos y del silencio que guarda tu sangre. Habla del silencio.
La muchacha, sus afectos, los jardines
del fondo. Dan las explicaciones de turno. Ella nunca las entenderá.
La gente con sus caretas juega al respeto, por
favor, ¿acaso el respeto existe?.Ellos tienen miedo, y su actuación alimenta la
locura.Ellos,nosotros, somos los cuerdos...
En su cuaderno:
Yo voy hacia
mis espejos, como princesita ciega, me guían mis otras voces.”yo, voces, yo, el
gran salto”[2]
La luz mala se ha avecinado en su cuerpo
claro y joven. Un día sin aviso, detonó su conciencia.
Él pasaba siempre por ahí rozando con sus dedos
las rejas que separaban el jardín de la calle, obligándose a recorrer ese camino
y no otro, ella lo esperaba. En otro tiempo, después del amor, él dejó de
mirarla, así en silencio. Lo que ve en la misma hora es el ramo de flores
rabiosas que cruza la calle que no se cruza. Ella tiene sus flores. El chico y
su voz dorada que cantaba miel, calló.Ahora todas las cuerdas están mudas. Se
perdió lo que nunca fue.
-Duerman, vístanse en mis paños.
Ella, desnuda
de nada, viste a sus muñecas con lo poco del todo que le queda.
Ella está angustiada y olvidó su nombre,
las lágrimas se apilan en su garganta.”El síntoma es la expresión de enunciados
que no pudieron ser formulados en su momento”[3]Siempre
triste, en su garganta el frío lastima. No usa poleras, nada que aprisione su
cuello,aún guarda las secuelas del pasado cuando se asfixia y no encuentra
aire. El invierno es más invierno en su silencio. Su garganta agoniza sin
quejarse, cada vez que toca su cuello adivina por qué le duele.
El dolor se hace piedra antes de salir por su
boca y las palabras no logran pasar. Ella teme. Juega con su silencio, lo
trabaja y lo hace llamas, agrio, duele. Dolerá.
Un día es como los de siempre, mirar la
ventana, estar de espaldas a todo, sentir la ausencia, ver sus flores,cada vez
más muertas y vigilar a sus muñecos para saber que aún resisten. Escribe:
“La soledad no
es estar parada, mirando el agua en el muelle a la madrugada. La soledad no es
poder decirla por no poder cincundarla, por no poder darle un rostro, por no
poder hacerla sinónimo de un paisaje”[4]La
soledad sería que no haya más excusas, vacío.
Vivo
sola dentro de mis llagas dulces, no espero que me encuentren porque no sé
donde estoy.
A veces escucha el tango que acompañaba el
cruce de miradas y lo incluye al aire de su habitación. Eso la alegra,no por
mucho rato.Luego vuelve a sus muñecos, les cruza la boca con hilos de distintos
colores para que ya no sean mil las voces que la aturdan.
Hablo
de mí conmigo;y me hablan otras voces de colores, sumisa escucho, soy princesa
triste.
En los sueños, duele darse cuenta que
uno se está buscando.”Juegas a ser esclava para esconder tu corona”[5]cuando
corren los niños llenos de inocencia que nadie ahora les va a sacar, niños
reviviendo jardines de mis cenizas.
Despierta, el reloj da sólo su hora,
ella decide el tiempo, corre las agujas con sus dedos caprichosos.
Vestida de locura, descansa nerviosa y amanece
en su noche con la garganta dolida, una vez más en su cuarto de volados, de
pálidos rosas enfermizos.”La topografía de los dolores está asociada con
ciertas escenas desagradables o dolorosas”Los tangos también la lastimaron,
aquel chico es el que nace y muere en sus cuerdas.
Su mano no cesa:
Se
aprende a lidiar con el dios en que nadie cree, el dolor enseña a ignorar.
Así, mientras el cuerpo de dos décadas resucita
desde el tragaluz con los primeros rayos,en cada ángulo de su locura, poco a
poco van surgiendo mil voces.
-No
dejan que hablemos, escuchan sólo si ven quien habla, pero no ven,
nadie
existe, o todos, menos nosotros.Incéndienlo todo, el nuevo reino,necesitamos
fuego, despierten!Escuchen las cadenas, rompe en gritos lo ignorado,rien al
final músicos que sangran.Duerman, no miren la ventana, nunca más,nadie pasará.
Es difícil
pretender que ella sea consciente, es difícil ayudarla.Ella es blanco de los
mejores doctores.En la mesita de luz esconde la medicación que se niega a
tomar.Le abren la boca como a un muñeco de trapo y sin piedad empujan las
píldoras que resbalan, raspan y mueren en esa pequeña casa del silencio.
-Sueños,
ya son otros los que sangran , yo los protejo de los que quieran invadir, no
salen si alguna vez quisieron entrar, otras son las reglas, el reino,no miren
la ventana, no crean la verdad.los vestidos, lluvia.”el camino más alto y más
desierto”[6]No,despierta.
Figuras
azules y doradas gesticulan, y luego el espacio negro, sin colores¿cuánta
conciencia entra en un cuerpo?
La familia
disimula la desesperación detrás de su decencia.Sufre sin entender la razón ,
altivamente lleva su cruz y reza cada noche. Los médicos sólo atinan a venderle
una esperanza barata y prueban en ella nuevas terapias y métodos complejos.La
muchacha persiste en su mundo, lejos.De vez en cuando mira a todos lados,
perturbada.Entonces vuelve a sentir que controla su bolígrafo, lo presiona y
escribe:
Más que esto.¿Cuándo terminará la
desgracia de verme asistiendo a mi muerte?muñequitas y flores de papel, de
paños con distintos colores.Ojos miel,canciones de cuna y tangos,cuna... me
recuerdo sin cura.No la hay,relojes de mi hora, ayer tus pasos derramaban
pétalos, después el viento negro, que no...las cuerdas, vuelve a cantar,
colores, de raíz.
Catarsis de palabras, de obsesión, hay
mucho que no se dice.
Escribe poco,
pero duele cada una de sus letras.Sus palabras son su sangre, y los médicos la
analizan.
Hace unos
años, la casona se veía majestuosa y firme.Las habitaciones alegres,cada rincón
reía, las niñas correteaban inocentes en los pisos de mármol enfundadas en
vestidos de seda y jugaban en el jardín.El jardín ahora se esconde en malezas,
ya nadie lo visita, sólo ella teme desde la ventana, que todo ocurra de nuevo
,que se repita infinitamente la muerte de sus flores, que en cada muerte se
pierda, como ahora y se encuentre en una prisión de voces que nunca callarán.
-Que
ninguna hoja quede en blanco.
El principio de la locura es mi mente.Hoy
yo no sé si puedo elegir, hace un rato inexacto perdí el camino.Impotencia.Pero
antes, antes de no salir nunca del mundo que no verán, ahí, hace mil vueltas de
mi reloj, hace mil voces mías que vivieron,ahí, pude haber no sido.Pude ser la
que soñaba con jardines que no tuviesen una sola flor arrancada, con vestido
blanco y canción.¿Cuál es la dimensión de la locura?A quién podré creerle, si
nada es exacto y confunde, si su cordura es mi locura, si tanto sentido
atormenta,si todo lo que no es no existe, si me excedo, si llego o si tendré
que seguir llorando, si voy a otro lugar,dejo de ser alguien y soy la
única.¿Quién decide, si nadie siquiera puede manejarse?Me gusta estar al lado
del camino.
La muchacha se
hace de paño en cada día frío, cada madrugada está menos viva.No espera ,sus
dedos resisten la hora.Se vuelve invierno en el jardín.
Así, quiere
que sus muñecos sueñen.Se sienta en el piso dándole la espalda a la única
ventana y empieza a descoser las bocas.
Quien calla,
ya habló.
[1] Pizarnik,Alejandra-Poesía
Completa-Editorial Lumen Bs As -2000-Extracción de la Piedra de la Locura ,Pag 249
[2] Pizarnik,Alejandra-Poesía
Completa-Editorial Lumen- Extracción de la Piedra de la Locura ,Pag 252
[3] Freud,Sigmund,Fundamentos
de la Teoría
Psicoanalítica
[4] Pizarnik,Alejandra-Poesía
Completa-Editorial Lumen-El infierno musical(1971)-La palabra del deseo-Página
271
[5] Pizarnik,Alejandra-Poesía
Completa-Editorial Lumen- Extracción de la Piedra de la Locura ,Página 247
[6] Fijman,Jacobo-Canto del
Cisne,Publicado en la Revista
Ñ el 11/6/05
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