puse las manos en el horno:
arden como la soda, como el cuero al sol.
pensé en madera, para mesas, para patas, para el frío.
me obstiné con un idioma ajeno,
casi lo ahogo en el abrazo.
usé lentes gruesos que hicieron monstruos de letras que me pisaron como hoja seca.
confié en los mapas, preparé valijas.
confundí mi palma con un tronco, y borré mi edad.
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