viernes, 27 de mayo de 2011

number oan


El primer post de reflexiones inecesarias en momentos inoportunos.


NUMBER OAN

La clara noche limpiaba la ciudad.
Él, anfitrión y dueño de las calles barria al son del viento. Su frágil rostro denotaba un tono de impaciencia , mientras sus sucias manos limpiaban el veredín con servilletas.

La noche avanzaba al ritmo de aquellas servilletas enredadas entre la mano y la mugre. Sacudiendo , barriendo , limpiando las huellas cotidianas de esa ciudad tan sucia.

Concluído el día, los agrietados papeles pusieron fin a una jornada laboral a cargo de una mano perseverante.

Una inesperada lluvia de servilletas alegró a aquella extremidad con ansias de limpiar.

Empezó por la esquina, siguió por la cuadra , la manzana , la colonia , la delegación : la ciudad.

La lluvia de servilletas no cesaba, la mano tampoco.

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