El primer post de reflexiones inecesarias en momentos inoportunos.
NUMBER OAN
Él, anfitrión y dueño de las calles barria al son del viento. Su frágil rostro denotaba un tono de impaciencia , mientras sus sucias manos limpiaban el veredín con servilletas.
La noche avanzaba al ritmo de aquellas servilletas enredadas entre la mano y la mugre. Sacudiendo , barriendo , limpiando las huellas cotidianas de esa ciudad tan sucia.
Concluído el día, los agrietados papeles pusieron fin a una jornada laboral a cargo de una mano perseverante.
Una inesperada lluvia de servilletas alegró a aquella extremidad con ansias de limpiar.
Empezó por la esquina, siguió por la cuadra , la manzana , la colonia , la delegación : la ciudad.
La lluvia de servilletas no cesaba, la mano tampoco.
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